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A medida que uno se introduce en ésta afección, se crea una singular
atmósfera de malestar general ya que va desde el sufrimiento al mal humor
permanente.
La queja del dolor de cuello por artrósis es muy frecuente en la población
mundial, y en especial en la
Argentina ya que aquí, debido a la alimentación carnívora
que tenemos, el clima húmedo y el stress con que vivimos, los riesgos son
mucho más altos.
Los dolores se localizan, cuando se afectan los discos intervertebrales,
generalmente los tres últimos, con formación de picos de loros; el dolor
puede ser local dando las conocidas tortícolis, con desviación de la cabeza
hacia un lado y que se hacen más frecuentes con el correr de los años, y
los dolores a distancia como ser de hombros, codos, omóplatos o pecho,
confundiéndose en ocasiones con otras enfermedades que nada tienen que ver.
De todos modos, en cada caso siempre se acompaña con rigidez de cuello y de
intensos dolores que obligan al paciente a buscar en primera instancia el
reposo absoluto para pasar en una segunda, a mover insistentemente el cuello
cual si fuera un "tic", por incomodidad.
El tiempo va haciendo cada vez más rígidos los cuellos, haciéndose más
notorias las dificultades para darse vuelta bruscamente, mirar hacia atrás
para estacionar un vehículo o descansar adecuadamente durante la noche.
Esta lesión merece uno de los más importantes respetos en cuanto a
afecciones óseas se refiere ya que por el cuello corren nobles elementos,
tanto circulatorios, digestivos y nerviosos, así que cualquier lesión en
este sector es de sumo cuidado.
Por lo común, para esta lesión se postula los más variados y
diversos tratamientos: medicamentos, kinésicos, fisioterápicos, acupuntura,
láser, quiropráxia, ejercicios, son algunos de ellos. El hecho es que los
controles médicos preventivos y la precocidad de los tratamientos, ofrecen
un ensayo interesante de verificación de nuestro estado corporal; no lo
eluda.
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