Un día muy lejano, un filósofo persa se presentó
delante de un célebre médico que ejercía en Roma, mostrándole los dedos de las
manos que habían perdido su normal sensibilidad; mientras lo revisaba, el
enfermo le refería que había seguido los acostumbrados tratamientos a base de
emplastos, yerbas y exorcismos que le fueron prescriptos por otros médicos. Al
estudiar estas palabras, el médico no pudo disimular una mueca de desaprobación
y a continuación interrogó si había sido herido alguna vez en la espalda;
perplejo, el filósofo respondió que en años anteriores se lastimó el cuello al
caer de su caballo; pues bien, el problema en los dedos proviene de su cuello.
Esto ocurrió en el año 171 después de Cristo y el médico fue Claudio Galeno.
Sucede que el adormecimiento de manos o parte de ellas, generalmente tiene su
origen en la columna cervical. En la mayoría de los casos un disco
intervertebral se hernia y comprime algún nervio; en otros casos la artrosis es
causante de estos síntomas, pues aquí los picos de loro actúan como compresores
de ese mismo nervio; en otras ocasiones menos frecuentes se encuentran tumores,
quistes o problemas medulares.
El comienzo de la afección es generalmente lento y progresivo, aumentando en
intensidad.
Se inicia en la nuca siguiendo por hombro y brazo, concluyendo en la mano. El
sujeto no puede dormir por los intensos dolores, obligándolo éstos a colocarse
boca arriba con la mano detrás de la nuca; permanecer más de una hora en la
cama se convierte en un suplicio, en una primera etapa calma al caminar y
aumenta al estar sentado. La tos, estornudo o esfuerzos son actos prohibidos en
períodos agudos llegando a producir palidez, hipotensión o vómitos en los casos
más graves. En otras oportunidades no existe dolor y solo el hormigueo en las
manos es el único síntoma, en estos casos resulta difícil convencer al enfermo
que el origen está en el cuello.
La solución a este problema la tenemos en la descompresión del nervio, ya sea
con medicamentos que tienen la finalidad de deshinchar la raíz afectada, el
reposo, la reubicación del disco por medio de la quiropraxia, osteopatía, movilizar
los picos de loro hasta un lugar donde no ejerza presión y en casos realmente
agudos impera la cirugía.
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